jueves, 31 de marzo de 2011

QUILAPAYÚN: "MÚSICA de PROTESTA ANDINA"

Hoy comenzaré la redacción de este "post",como siempre, sin respetar las normas de lugar,tiempo y acción de los "Neoclásicos", tratando el fenómeno de la "Música Andina", más en particular en el género de la Música Protesta, poniendo como referente al conjunto chileno "Quilapayún".


Música Andina es un término que se aplica a una gama muy vasta de géneros musicales originados en los Andes, aproximadamente en el área dominada por los Incas previa al contacto europeo. Esta área incluye el occidente de Bolivia, norte de Chile, noroeste de Argentina, sierras de Ecuador, suroeste de Colombia, y la región andina del Perú.
Se interpreta con una variada gama de instrumentos autóctonos. En algunas regiones y países se caracteriza por la interpretación con instrumentos como la zampoña, quena, charango y bombo. En otros lugares los instrumentos básicos son el requinto  (guitarra pequeña de registro alto para melodías), la guitarra. el tiple y la bandola. Entre los artistas más destacados de esta corriente musical regional se incluye a los grupos bolivianos, peruanos, y chilenos como "Los Kjarkas", "Savia Andina","Wayanay Inka", "Alborada","Illapu" e "Inti-Illimani"








Quilapayún es la expresión más comprometida y política de la música en Chile, con un significativo trabajo concentrado en los años '60 y '70. El grupo fue el mayor emblema de la "Nueva Canción Chilena", el más identificado con el gobierno de la "Unidad Popular"; y su repertorio, el que mejor representó, antes y después del "Golpe Militar", a la izquierda política del país.


Solemnes en su sonido y presencia —con contenidos latinoamericanistas, antiimperialistas y, a veces, abiertamente contingentes—, "Quilapayún" exploró en ritmos andinos continentales y en formatos musicales mayores. El exilio, su alejamiento de Chile y la salida de integrantes históricos fueron diluyendo su fuerza. Hoy siguen existiendo en Francia y en Chile, sin las mismas convicciones de antaño, pero con un trabajo musical respetable y un espíritu similar al que inspiró su origen hace casi 50 años,


La reunión de ex integrantes residentes en Chile con otros cuatro radicados en Europa, en el año 2003, determinó la existencia de dos conjuntos paralelos, situación que se mantiene hasta hoy, y que a ratos tiene episodios de enfrentamiento público entre ambas alineaciones.  Aunque la justicia francesa ya dio la razón al grupo que lidera el fundador Eduardo Carrasco, la justicia chilena aun no llega a un fallo definitivo, por lo que en Chile se pueden presentar ambas facciones con el nombre de Quilapayún.


El origen: tres barbas
Tres estudiantes universitarios fueron el eje fundador del grupo: los hermanos Julio y Eduardo Carrasco y Julio Numhauser. El nombre, que en lengua "Mapuche" significa 'Tres Barbas', buscaba representar la fuerza que querían transmitir, a través de una disciplinada militancia comunista y una convicción que trascendía su oficio artístico.  Si bien su inspiración era la música folclórica, la búsqueda de autenticidad los llevó a diferenciarse deliberadamente de la estampa de los conjuntos de huasos y la elegancia del neofolklore. Por eso, su sonido se nutrió de la recopilación de "Violeta Parra"; del trabajo de los grupos de proyección folclórica, como "Cuncumén"; y de la incorporación de instrumentos latinoamericanos, una opción musical que en Chile sólo habían desarrollado hasta entonces "Los de Ramón". .


Con una especial presencia de instrumentos andinos, el conjunto se acercó a la entonces activa "Peña de los Parra" para ofrecerle a "Ángel Parra" que fuera su director. Fue un trabajo conjunto que, si bien no se prolongó por mucho tiempo, contribuyó a consolidar la personalidad de Quilapayún, que debutó en un festival en Valparaíso, en 1965.


Transformado de trío a cuarteto con la incorporación de "Patricio Castillo (estudiante de Filosofía), el grupo adoptó entonces su clásica vestimenta de ponchos negros de castilla, y se integró al elenco de la peña "Chile Ríe y Canta", de René Largo Farías. Fue un trabajo que tomó ribetes más serios a partir de 1.966, cuando "Víctor Jara" se hizo cargo de la dirección del conjunto. Como director de teatro y actor, "Jara" desarrolló una cuidada puesta en escena, en medio de un disciplinado ritmo de funcionamiento, y terminó por configurar el solemne y trabajado sonido que distinguió siempre a "Quilapayún", con su especial y marcado trabajo vocal.


Además, le entregó al conjunto algunas composiciones ("Somos pájaros libres", "Gira, gira, girasol", "El soldado") y los presentó al sello Odeón (EMI), la multinacional con la que trabajaron hasta 1.973. Entre sus colaboraciones más significativas está la grabación de un disco en conjunto, "anciones Folklóricas de América", y la puesta en escena del tema "Plegaria a un Labrador", con el que "Jara" participó en 1.968 del Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, en el Estadio Chile. El tema obtuvo el "Primer Lugar" junto con "La Chilenera", de "Richard Rojas".


En 1.967 registraron su primer disco para el sello Odeón (Quilapayún), con canciones de "Ángel Parra"  ("El Pueblo"), "Víctor Jara"  ("La Canción del Minero", "La CuecaTriste"), populares latinoamericanas y algunas propias, en el inicio de un camino que los llevó a registrar cinco discos con esa compañía. El retiro de "Julio Carrasco" y "Numhauser" (quien más tarde forma "Amerindios"y desarrolló luego una carrera solista) dejó a "Eduardo Carrasco" como el único integrante original. Así, una nueva formación de Quilapayún tomó forma con la paulatina integración de "Carlos Quezada, primero y luego "Willy Oddó", "Hernán Gómez" y "Rodolfo Parada".


En paralelo a sus grabaciones con "Odeón", "Quilapayún" inauguró en 1967 la "Discoteca del Cantar Popular", (Dicap), compañía discográfica del Partido Comunista. La iniciativa nació de una serie de canciones muy políticas que el grupo quería grabar y que, ante la posible negativa de EMI, prefirieron hacer con las Juventudes Comunistas. El disco se llamó "X Vietnam", fue un saludo al "Noveno Festival Mundial de las Juventudes Democráticas" en Bulgaria, y apareció bajo etiqueta "Jota Jota" (más tarde, Dicap). El sello editó hasta 1973 buena parte del catálogo de la "Nueva Canción Chilena", y ratificó el carácter angular que "Quilapayún" tuvo en la conformación de ese movimiento.

De la Consolidación al Golpe

Tras la edición del disco "Basta" (1.969), que incluyó el clásico "La Muralla", el grupo se separó de "Víctor Jara (quien emprendió un trabajo similar con los nacientes "Inti-Illimani), y se acercó a otros formatos musicales. Su intención coincidió con la propuesta del compositor "Luis Advis" para registrar la "Cantata Santa María de Iquique". El trabajo es una obra mayor de la música chilena, y está inspirado en una matanza de obreros del salitre ocurrida en Iquique, en diciembre de 1907. La historia se presenta alternando relato, canciones e interludios instrumentales.


Grabada en 1969, la "Cantata Santa María de Iquique" fue la primera obra conceptual del conjunto y es un momentp esencial en la música popular chilena. A ella le siguieron las obras "Vivir como ´"Él" (1.971), de "Frank Fernández" (un homenaje a un guerrillero vietnamita) y "La fragua" (1.973), historia de la lucha de clases escrita por "Sergio Ortega". Pero éste fue sólo uno de los vértices del trabajo de "Quilapayún" en los años '70, porque su actividad durante el gobierno de la "Unidad Popular" fue excepcionalmente intensa. Siempre como sexteto (tras el reemplazo de "Patricio Castillo por Rubén Escudero) , el grupo hizo giras por el país y el extranjero, creó una escuela de "Quilapayunes" para jóvenes (que multiplicaron bandas como ellos en todo Chile), y siguió grabando para EMI y Dicap de modo simultáneo.


Quilapayún ya había grabado temas emblemáticos como "La Muralla" y "Carabina Treinta Treinta" cuando registran "Venceremos", de"Sergio Ortega"), el himno oficial de la campaña presidencial de"Salvador Allende". La incorporación a su repertorio de canciones que ellos llamaron "Contingentes" —como "Las Ollitas", "La Batea" o "El Enano Maldito Acota"—, los puso en el centro de la polarización política que se vivía en esos años. En el Festival de Viña de 1.973 esa condición tuvo una dramática muestra: abucheados por parte del público, apenas pudieron terminar su actuación mientras se producían enfrentamientos en las graderías.


En agosto de 1.973 emprendieron una gira por Francia que no tuvo regreso. Mientras daban una entrevista en una radio en París, se enteraron de la llegada de los militares chilenos al poder. Fue el inicio de un exilio que se prolongó hasta fines de los años '80. En ese período la banda evolucionó en su música y sus convicciones, manteniendo una escasa comunicación con el público local, pues, obviamente, la música de "Quilapayún" fue prohibida en el país (al punto de que sólo tener sus discos era motivo de sospecha para los servicios de seguridad del régimen militar).

El Exilio y los Cambios

Instalados en París, "Quilapayún" inició una serie de presentaciones en conciertos de solidaridad con la situación en Chile, y se convirtió en Europa en un símbolo de la resistencia. "El pueblo unido jamás será vencido" (1.975), que incluye el himno del mismo nombre escrito por "Sergio Ortega", fue su primer disco en el exilio, y mantuvo los códigos líricos y musicales que el grupo desarrollaba en Chile.


Con discos similares y grabaciones en vivo —y una formación de septeto, tras la llegada de "Hugo Lagos", en 1.972, y el reemplazo de "Rubén Escudero" por" Guillermo García"—, el conjunto inició una evolución en su línea artística."Eduardo Carrasco" salió en 1.978 de los escenarios para asumir solamente la dirección del grupo (en su reemplazo se incorporó "Ricardo Venegas"), estableciendo un trabajo de taller que llevó al conjunto a desarrollar sus propias composiciones.


Esa nueva forma de trabajo, unida al acercamiento al pintor chileno "Roberto Matta" y el compositor "Gustavo Becerra", fueron la antesala de la decisión de "Quilapayún" de renunciar al Partido Comunista. "La Revolución y lasEstrellas, un libro escrito por "Carrasco"  en 1.988, expuso el nuevo ideario del conjunto, bajo el cual editaron una serie de discos en los que rompieron en buena parte con la ideologizada imagen de antaño.


"Y todas las banderas que flamearon / se han ido desgarrando con el tiempo / Habría que decir que ya no estamos / cantando por las grandes alamedas", decía, por ejemplo, el tema de "Eduardo Carrasco"  "Luz Negra", muestra de la nueva filosofía del conjunto. "Pusimos la idea del arte y la cultura adelante, y nos alejamos del Estalinismo", explica hoy el entonces director del conjunto. Ell desarrollo de nuevos ritmos, y el acento en temáticas más alegres, fueron parte de los nuevos códigos de "Quilapayún".


En tanto, en Chile, la censura que sufría su música, las dificultades para acceder a sus nuevos discos (apenas el sello Alerce se atrevió a editar algunas compilaciones) y la enemistad con el entonces contundente Partido Comunista agudizaron la distancia del conjunto con el público local. Por eso sus trabajos de la década de los '80, que contaron el imprescindible aporte del nuevo músico "Patricio Wang", apenas fueron conocidos en el país.


Una gira por Argentina en 1.983, los discos "Tralalí tralalá" (.1984) y "Survario" (1.987), además de una nueva cantata de"Luis Advis"  (Sinfonía los tres tiempos de América, de 1.988, grabada en Extremadura junto a la española Paloma San Basilio), antecedieron su llegada a Chile, en 1.988. Fue un retorno bastante más tímido y menos eufórico que el protagonizado en esos mismos días por "Inti-Illimani" e "Illapu".


Quilapayún permaneció poco tiempo en Chile y dio un concierto de reencuentro en el capitalino teatro California, al que convocaron cerca de dos mil personas y tras el cual registraron un nuevo disco en vivo. El conjunto decidió no quedarse en Chile y partió de regreso a Francia. Sin embargo, no los acompañaron "Eduardo Carrasco" ni "Willy Oddó" (quien ya había renunciado a Quilapayún el año anterior), quienes adujeron, acaso crípticamente, que "hay que saber morir". "Carrasco" decidió concentrarse en labores académicas y en una intermitente carrera de cantautor solista. "Oddó" murió asesinado en 1.991, en confusas circunstancias que llenaron la crónica roja de la época.

Encuentros y Desencuentros

Tras su gira por Chile y la salida de su director, la actividad del grupo descendió ostensiblemente. En 1.992, cuando se retiraban "Carlos Quezada" y" Ricardo Venegas", el conjunto editó "Latitudes", y desde entonces mantuvo una actividad que si bien nunca se detuvo, ha tenido largos períodos de inactividad. Poco antes, se había incorporado al grupo "Daniel Valladares".


En 1.997 regresaron a Chile para realizar presentaciones en varios escenarios y montar (en noviembre) nuevamente la"Cantata de Santa María de Iquique". Matizado con "quince canciones esenciales" seleccionadas por el conjunto, el espectáculo se ofreció primero ante unas 15 mil personas en la abandonada salitrera de Santa Laura, y luego en otras tres ciudades a lo largo del país, incluyendo dos noches de lleno en el capitalino"Teatro Monumental". Entonces, el actor "Héctor Noguera" reemplazó a "Héctor Duvauchelle", el narrador original. Pese a este éxito, el grupo no pudo esquivar las críticas.


Quilapayún volvió a Francia y anunció una próxima visita que no materializó sino hasta fines de 1.999. Un poco antes, casi toda su discografía pasó al sello multinacional "Warner Music", permitiendo así la reedición de quince de sus más importantes álbumes y la publicación de una "AntologíaDoble" en 1.998, que resulta una estupenda introducción al conjunto de su obra.


En 1.999, esa misma etiqueta publica "Al horizonte", trabajo grabado en París que combinó composiciones propias con versiones para títulos de gente como "Serge Gainsbourg" y "Víctor Jara", buena muestra de la amplitud de referentes que para entonces caracterizaba a un conjunto que ya acogía sin prejuicios instrumentos eléctricos y citas a la llamada "World-Music". "Lo que resume nuestro camino es el tratar de tomar la tradición para desestructurarla y volverla a estructurar. Nuestra vinculación política del principio hizo que fuéramos más conocidos, pero lo esencial ha sido siempre el tratar de modernizar la canción tradicional", explicaron al presentar ese álbum.


El año 2.001 Quilapayún sufrió una nueva baja: "Guillermo García". Si bien fue reemplazado, como todos quienes desde los años '90 habían dejado el grupo, su deserción denotó una crisis ya difícil de ocultar, y que se desencadenó con fuerza al año siguiente con la renuncia de "Hugo Lagos" y" Hernán Gómez". Articulado en torno a "Rodolfo Parada" (el dueño del nombre) "Patricio Wang" y Patricio Castillo", el conjunto se mantiene en una actividad relativa, y su trabajo más reciente es el DVD "A Palau" (2.004), registro en vivo de un concierto del 2.002 en Barcelona.


De modo simultáneo, todos los ex integrantes del grupo que permanecían en Chile se reunieron en el 2.003, al cumplirse treinta años del  "Golpe Militar", liderados nuevamente por "Eduardo Carrasco". Con "Ismael Oddó", hijo de "Willy", en el papel de su padre, el grupo realizó nuevas presentaciones, anunciadas siempre con el nombre de Quilapayún . Se producía así la coexistencia de dos grupos de igual nombre y repertorio, trabajando a la vez en dos continentes.


La facción chilena de Quilapayún comenzó a ganar terreno, y se presentó en Santiago, México D. F., Quito, Madrid y hasta en Francia, amparada por un fallo del Departamento Chileno de Propiedad Intelectual que les autorizaba al uso del nombre, aunque este pertenezca a Rodolfo Parada. La edición del CD y DVD "Quilapayún... El reencuentro", a fines de 2.004, incluyó imágenes en vivo y entrevistas a los músicos, y fue la expresión concreta de una reunión que luego se consolidó con tres llenos en el "Estadio Víctor Jara" junto a la facción histórica de"Inti-Illimani", en una jornada también editada como disco y DVD a fines de 2.005.


Al margen de la disputa sobre el nombre, la existencia de un Quilapayún en Chile consiguió sin duda un reencuentro del conjunto con el público local, hecho que no se había producido a la misma escala desde su exilio. Mientras tanto, la facción francesa se mantiene en actividad ocasional en escenarios de ese país, recreando el mismo repertorio. Para julio del 2.006, sin embargo, realizaron una gira por Chile, reencontrándose con su propio país, del que estaban ausentes desde hace siete años. En el 2.010 regresaron nuevamente a Santiago, aunque no han tenido producciones discográficas nuevas que mostrar.


En esa misma dimensión, en cualquier caso, la llamada facción chilena, ha mostrado una mayor productividad. La reedición de temas antiguos inéditos en el disco La vida contra la muerte el año 2005, y la grabación de dos discos nuevos (Siempre y Solistas), con temas de originales, y versiones de canciones Víctor Jara, Violeta Parra, Luis Advis e incluso del uruguayo Leo Masliah, han demostrado la actividad de ese conjunto, a pesar de que la mitad de sus integrantes reside entre Francia y Bélgica. Su actividad en vivo en Chile es permanente, y en todas las instancias judiciales (excepto en la chilena) han obtenido el derecho a usar el nombre.


Con todo, aún no es claro cuál será el factor que dirima cuál de las dos facciones tiene más derecho a continuar con el nombre Quilapayún: el éxito de un disco nuevo, la perseverancia de los músicos, una resolución judicial o la respuesta del público. Como sea, hoy Quilapayún se ha podido ver en vivo en Chile, y sus discos están casi todos disponibles en formato compacto. Ambos son hechos que ocurren recién ahora, a más de cuatro décadas de su formación, y que de alguna manera le hacen justicia a este conjunto, uno de los más importantes de la historia de la música popular chilena. Al margen de la importancia mediática que se le ha dado, su conflicto, en el contexto histórico de Quilapayún, es un episodio menor.


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